domingo, 10 de mayo de 2015

 EL CASO QUE MOVIÓ MÉXICO

Por: Carmina J.Quiroga



El pasado 26 de septiembre del 2014 tuvo lugar en el estado de Guerrero una de las situaciones más trágicas y problemáticas que ha experimentado nuestro país en los últimos años. Un grupo de cuarenta y tres estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa que iban de camino a la Ciudad de México con el objetivo de participar en la marcha conmemorativa al 2 de octubre, fueron detenidos en el municipio de Iguala por elementos de la policía municipal y desaparecieron.
     Después de diversas investigaciones se descubrió que el presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca y su esposa, eran miembros activos de una organización delictiva conocida como “Guerreros Unidos” y que la policía municipal obedecía órdenes de la misma organización. Las razones por las cuales se detuvieron, desaparecieron y ejecutaron a cuarenta y tres jóvenes permanecen desconocidas, así como la certeza de su destino final ya que los cuerpos nunca aparecieron. 
     Este evento conmocionó a jóvenes y adultos en todo el mundo. La ONU calificó el caso como una desaparición forzada y lo expresó como “uno de los sucesos más terribles de los tiempos recientes”. Instituciones internacionales como Amnistía Internacional y Derechos Humanos solicitaron al gobierno mexicano tomar medidas drásticas para legitimar la seguridad de sus habitantes. El mundo se solidarizó con los desparecidos a través de marchas y oraciones. En México se organizaron incontables marchas exigiendo al gobierno encontrar a los estudiantes bajo el lema “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.
     Yo, como la mayoría de los mexicanos, me sentí muy triste y muy contrariada de que una situación tan violenta se suscitara en mi país, bajo el gobierno que cuida de mi seguridad, y que se supone todos los mexicanos elegimos. Dentro del caso de los estudiantes desaparecidos hay muchas cosas que no son claras, que pudiera parecer que está cubriendo el gobierno, o quizá que el gobierno desconoce. También se evidencia que nuestro país está en graves problemas, que el crimen está más presente y más cerca de nosotros de lo que pensamos, que nuestro gobierno tiene muchas lagunas y que nuestro sistema de seguridad es deficiente.
     Sin embargo, difiero con muchas de las opiniones que culpan al 100% a nuestro presidente, que si bien es la autoridad más grande y el principal responsable del país, hay muchas otras instituciones que demostraron ser incompetentes e incapaces de cumplir sus labores. Es lógico que su actitud con respecto a esta tragedia nos haga enojar y nos haga dudar de su capacidad para tomar las decisiones que definirán el futuro del país, así como de su dedicación y amor por México. Es lógico sentir impotencia, querer encontrar una solución rápida y desesperarnos al no poder lograr un cambio inmediato.
     Pero, considero que si de verdad queremos ayudar a México, y evitar que un tragedia de este tamaño vuelva a suceder debemos tomar una actitud más activa. Las marchas, la unión social y la presión al gobierno, son una forma de demostrar que los mexicanos estamos dispuestos a unirnos para mejorar nuestro país, creo que las marchas por Ayotzinapa fueron muy exitosas y que cumplieron su objetivo: concientizar, unir y sensibilizar a la población con el caso. Ya es hora de tomar el siguiente paso,  el verdadero cambio está en nosotros, de nada sirve quejarnos de un gobierno, si lo elegimos de manera irresponsable, si no cumplimos con nuestros deberes ciudadanos, si exigimos pero no damos. “Todos somos Ayotzinapa”, es verdad, todos somos víctimas de la inseguridad, la corrupción, el miedo y la ineficacia de nuestro gobierno, pero también todos somos Abarca, Peña y policías de Iguala, porque todos somos culpables también, de practicar la corrupción, de no informarnos, de tomar decisiones sin pensar, de ignorar los problemas que tocan a nuestra puerta para cuidar nuestro propio bienestar. 
    Como muchos, considero que el caso de los cuarenta y tres estudiantes, es un motivo de movilización y una llamada de atención para los ciudadanos, pero no un llamado para quejarnos, para estar al pendiente de las equivocaciones (que muchas veces no tiene ninguna relevancia política o social) de nuestro presidente. Es una llamada de atención para pensar: ¿Qué estoy haciendo mal? y ¿Qué puedo hacer por México? Porque a final de cuentas, el pueblo tiene el gobierno que se merece.


Fuentes de consulta:
, “Normalistas cumplen dos meses desaparecidos: cronología del caso Ayotzinapa”, 26 noviembre 2014, Animal Político, 17 marzo 2015, http://www.animalpolitico.com/2014/11/cronologia-el-dia-dia-del-caso-ayotzinapa/

-, “Cronología: Paso a paso del caso de los normalistas de Ayotzinapa”, 7 noviembre 2014, Excélsior, 17 marzo 2015, http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/11/07/991208

-, “CRONOLOGIA Ayotzinapa, movimiento por los 43 sigue vivo”, 26 diciembre 2014, Red Política, 17 marzo 2015, http://www.redpolitica.mx/nacion/cronologia-ayotzinapa-movimiento-por-los-43-sigue-vivo

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